
Deje de perder dinero por el frío
Seamos honestos: un patio vacío es simplemente un desperdicio de espacio. Cuando la temperatura disminuye, las mesas exteriores se convierten en lugares desiertos, y eso significa que el dinero se va por la ventana. Solucionamos esto con calefactores de infrarrojos. La clave está en que la mayoría de los calefactores intentan calentar el aire. Pero si hay brisa, ese aire caliente se dispersa al instante. Es una lucha perdida. Nuestros dispositivos utilizan radiación de onda corta, lo que significa que calientan directamente a las personas y a los muebles. Es como estar sentado al sol en un día soleado.
Diseñados para enfrentar las condiciones extremas
El equipo para uso exterior sufre daños constantemente: lluvia, polvo, aire salado… Es mucho. Por eso nos adherimos a los estándares IP65. En términos sencillos, significa que la carcasa está herméticamente cerrada. El polvo no puede entrar, ni el agua puede llegar hasta los componentes eléctricos y causar cortocircuitos. Si tiene un negocio junto al mar o en un lugar donde llueve constantemente, esta es la única forma de asegurarse de que sus calefactores duren diez años en lugar de dos.
Haga felices a sus clientes (y hágales pedir más)
Todo se reduce a la “zona cálida”. Al utilizar emisores de alta potencia, creamos zonas cálidas justo encima de las mesas. Piénselo: cuando los clientes no tengan frío, podrán relajarse. Seguirán allí para tomar esa segunda botella de vino o un postre que no tenían previsto pedir. Además, puede comenzar a usar su patio días, o incluso semanas, antes de que el clima sea realmente cálido. Esto permite ampliar su restaurante sin tener que construir una nueva sala.
Algunos consejos para su instalación
Puede colocarlos en la pared o colgarlos del techo. Un consejo importante sobre la electricidad: estos dispositivos necesitan su propio circuito eléctrico. No intente conectar varios de ellos en una sola línea, ya que eso causará problemas con los interruptores. Otra cosa: la radiación de onda corta produce un brillo bastante intenso. Si los instala demasiado cerca del suelo, sus clientes sentirán como si estuvieran bajo una lámpara de calor. Generalmente, recomendamos instalarlos a una altura de al menos 2.5 metros. Así, el calor se distribuye mejor y el ambiente se mantiene cómodo. Si lo hace bien, ese patio abandonado durante el invierno dejará de ser un problema y comenzará a generar beneficios.