
Deje de permitir que el frío arruine sus ganancias en su patio
Es una verdad simple: cuando baja la temperatura, las mesas del exterior se vacían. Eso significa dinero que simplemente desaparece sin dejar rastro.
Solucionamos este problema con calentadores de infrarrojos. Olvídese de esos sistemas voluminosos que intentan calentar todo el vecindario. Son inútiles. Nuestros calentadores funcionan de manera diferente: envían calor directamente a los clientes y a sus sillas, manteniéndolos calientes incluso cuando sopla viento.
Diseñados para condiciones extremas
No se pueden usar dispositivos electrónicos delicados en el exterior. Por eso utilizamos carcasas clasificadas como IP65. En otras palabras, son a prueba de polvo y pueden soportar lluvia o nieve sin que se dañen.
La mayoría de estos dispositivos funcionan con una corriente de 220V-240V y consumen entre 1500W y 3000W. Preferimos los calentadores de onda corta, ya que transmiten calor de manera efectiva. Penetran en el viento y mantienen a los clientes calientes.
Detalles importantes sobre su instalación
Por lo general, instalamos estos calentadores en el techo, para cubrir la mayor superficie posible. Pero hay algo importante que recordar: no conecte estos dispositivos a cualquier enchufe exterior al azar. De lo contrario, sus interruptores se apagarán en cuanto hace frío. Necesita un circuito dedicado para manejar la carga eléctrica.
Las lámparas están hechas de vidrio de cuarzo. Emiten mucho calor, pero pueden ser frágiles. La buena noticia es que, si una de ellas se rompe, no es necesario desechar todo el dispositivo. Basta con reemplazarla y seguir utilizando el sistema.
Una última cosa: estos dispositivos se calientan mucho. Asegúrese de elegir la altura adecuada para su instalación, de lo contrario, sus clientes sentirán como si estuvieran sentados bajo una lámpara caliente. A nadie le gusta eso.
Por qué esto realmente importa para sus ganancias
La ventaja real es que las personas permanecen más tiempo allí cuando está cómodo. Cuando su patio es acogedor, los clientes no se apresuran a volver adentro. Se quedan más tiempo, piden otra ronda de bebidas o postres.
En lugar de que su espacio exterior sea algo “estacional”, que se deja inactivo durante cuatro meses al año, se convierte en una fuente constante de ingresos. Tendrá más gente en sus mesas, independientemente de las condiciones climáticas.