
Dejen de reemplazar el calentador del baño cada dos años. Seamos honestos: esas antiguas lámparas de calor para baños son realmente inútiles. La mayoría de ellas no son más que tubos de cuarzo básicos, sin ninguna protección real. En una habitación llena de vapor y agua, eso solo sirve para causar problemas. Por eso, todos optan por calentadores infrarrojos de alta resistencia al agua. ¿Por qué? Porque la humedad es, en realidad, un veneno para los componentes electrónicos.
La batalla contra el vapor El problema con el vapor es que no se queda quieto; llega hasta el interior del calentador. Cuando llega a los terminales eléctricos o a los filamentos, estos comienzan a oxidarse o a sufrir cortocircuitos. Los calentadores resistentes al agua solucionan este problema gracias a juntas y carcasas selladas que evitan que entre la humedad. Esa es la diferencia entre un calentador que se daña en seis meses y uno que realmente dura mucho tiempo.
Calor instantáneo (sin esperar) La mayoría de los nuevos calentadores utilizan ondas infrarrojas de corta longitud. Estos no funcionan como esos antiguos calentadores de convección, que intentan calentar todo el aire de la habitación. Eso es inútil si hay un ventilador que se lleva todo el calor. En cambio, estos calentadores actúan directamente sobre la piel y las superficies cercanas. Es un calor instantáneo: basta con encenderlos para sentirlo de inmediato. No hay necesidad de esperar a que la habitación se caliente poco a poco.
Los inconvenientes… y cómo solucionarlos No todo es tan sencillo como conectarlo y listo. Si instala calentadores de alta potencia, no puede simplemente conectarlos a un enchufe estándar. Necesitará un circuito dedicado. También debe tener cuidado con dónde los coloca. Estos dispositivos generan mucho calor. Si los instala demasiado cerca del techo, se crearán puntos calientes, o peor aún, podrían dañar el techo. Por lo general, recomendamos instalarlos a una altura de al menos 2.2 metros. Así, el calor podrá distribuirse adecuadamente. Sí, cuestan más al principio. Pero piénselo así: ¿prefiere gastar un poco más ahora, o pasar sus fines de semana cada dos años quitando una lámpara rota e instalando otra nueva? Yo prefiero aquellos calentadores que pueden soportar la humedad y seguir funcionando.